El Potro Abregú sigue a paso firme


"El Potro" Abregú y su camino hacia la chance mundialista:


Cuarta pelea para Luis Carlos Abregú -El Potro-(24) en suelo norteamericano. Y resulta importante por diversos aspectos. Primero, por el solo hecho de seguir consumiendo etapas de crecimiento personal, segundo, por el mantenimiento de su nada despreciable posición (la 7ma.) dentro del ranking de la única entidad mayor (el CMB) que por ahora lo divisa como protagonistas de la categoría welter -y que todavía muestra al ex campeón y compatriota Carlos "El Tata" Baldomir, que es ahora su manager- dentro del "top 10", y por último, aunque no menos importante, por lo fundamental que resulta para el salteño, a esta altura de su carrera, seguir apuntalando el prestigio que viene amasando, laboriosamente, dentro de uno de los circuitos predilectos de los observadores de boxeo mundial de primera serie: el sur de la costa oeste de los Estados Unidos, o más específicamente el sur del Estado de California, uno de los centros de mayor generación y consagración de leyendas latinas a lo largo de las últimas cuatro décadas.



El Salteño:

Tucumano de nacimiento y salteño por residencia y por adopción, se inició en el boxeo a partir de los 16 años como amateur, ganó 140 de 143 peleas en nuestro medio, y comenzó su carrera en el campo rentado a principios de marzo del 2005. Durante los 3 años y medio transcurridos hasta esta pelea, está invictocomo profesional y cuenta una imponente seguidilla de 24 triunfos con 21 nocauts, lo que señala un increíble porcentaje del 87,5% y lo presenta, naturalmente, como un prospecto singularmente atractivo a nivel mediático. La impecable consistencia y la seriedad de su tarea hasta este punto, le han granjeado el acercamiento del mismo Carlos Baldomir, que junto al salteño Pablo Martínez son los actuales manejadores, en la esquina y en los contratos, de la ascendiente carrera del Potro. Gracias al Tata, Abregú quedó ligado a Sycuan Promotions por cuatro peleas en EE.UU., de las cuales tres ya se han convertido en victorias. Y para esta última pelea del año, Abregú ya ha pasado a la órbita de una promotora de verdaderos kilates como la GSP (Gary Shaw Promotions), que actualmente tiene en sus huestes a talentos como Vic Darchinyan, Chad Dawson, Rafael Marquez, Timothy Bradley o el ascendiente "perro" Alfredo Angulo.

Este siguiente paso en la carrera del salteño, que es "El Rey David" Estrada (29), significa la medida justa para continuar por la senda evolutiva que uno se figura como la más adecuada. Estrada, oriundo de Chicago, es un diestro veterano y duro que en el 2005 le supo aguantar los 10 rounds a Shane Mosley y que tuvo además, "honrosas" caídas ante otros notables de la talla de Kermit Cintron (KOT10) y Andre Berto (KOT11). La pelea no contará con ningún título en juego, pero se presenta como el evento principal de la noche de ShoBox: "El Viernes de la Nueva Generación" (The New Generation Friday), a través de la cadena SHOWTIME. Estrada está considerado como un contendiente probado, más allá de su experiencia ante rivales de primera línea, ha sido eventualmente sparring de otras grandes figuras incluyendo ex campeones del mundo como Fernando Vargas, Sharmba Mitchell, Andrew Lewis, Zab Judah. Abregú por su parte, viene de haber colaborado en el entorno de Floyd Mayweather Jr. en camino de su preparación para la pelea con Ricky Hatton.

El pesaje ante la Comisión Atlética de California registró 148 libras para cada uno.

La pelea:

Los tres jurados y el referee, David Mendoza, son californianos. El record de Estrada, de 22 triunfos, 5 derrotas y 13 nocauts no pintaría en si mismo la verdadera peligrosidad de "King David". 9 años de profesionalismo y contundentes performances con rivales serios, como Chris Smith, a quien demolió con su velocidad y precisión de contragolpes, lo posan como temible a priori. Y el Potro va a tener que ir prudentemente. Pero Abregú, necesita darse a conocer y por lo tanto no podrá dejar de tomar rápidoamente la iniciativa. De entrada se muestra bastante cauteloso, guardando distancia prudencial, moviendo los pies y la cabeza, pero acelerando la traslación frontal para dejar la imágen de estar permanentemente en avance. Estrada por su parte, sin ninguna preocupación de principiante, aparece más estático y abierto, con la espectativa de encontrar una posición adecuada para empezar a lanzar manos pesadas en contra.

Poco a poco, la prolijidad y concentración del salteño van apoderándose de la escena y apenas superada la primera mitad del round inicial ya se lo ve al Potro colocando firmes estocadas al cuerpo y a los planos altos del americano. Cuando este empieza a tomarse las cosas con mayor seriedad, pronto advierte que la mayor velocidad de pies y manos del argentino lo pone en riesgo de ser superado en los cruces y rechazando la invitación al intercambio franco, se va replegando tempranamente ante los primeros arrestos del Potro.

Abregú ha establecido un control efectivo de la distancia y ha obligado a Estrada a tener que adoptar una posición defensiva. En el arranque del segundo, Estrada intenta trabajar con su jab y recibe la misma mano en anticipo. Las piernas y manos de Abregú ahora controlan distancia, avance y anticipo. El siguiente intento de David Estrada es el de lanzar derechazos sin previo anuncio. Después de sorprender la primera vez, sus siguientes intentos se dirigen a blancos que le quedan fuera de alcance. Pasado el 1:35 del segundo capítulo, el Potro le devuelve iguales gentilezas y aterriza bombazos en la cabeza del de Chicago, que trastabilla en deslucida retirada. El efecto de esos golpes expone a Estrada a un castigo notable hasta la finalización del round.

Estrada sintió el poder de las manos del noqueador argentino y ha perdido movilidad. En el tercero solamente atina a lanzar manotazos erráticos y a cubrirse impúdicamente la cabeza cuando vienen los retornos. El Potro administra sus envíos y prácticamente acierta cada golpe que lanza con dureza hacia el cuerpo y la cabeza de Estrada. El castigo es contínuo, pero Estrada es durísimo y absorbe la paliza sin dar impresión de estar cerca de quebrarse. Pero evidentemente está incómodo y estático en la distancia del argentino, lo que lo lleva inconscientemente a acercarse con la guardia cerrada, tratando de achicar la distancia. Más cerca de su rival ve la posibilidad para utilizar los codos de manera poco amable. Abregú tiene delante de si un trabajo pesado y complicado.

Para doblegar a un rival tan duro como Estrada, hace falta una presión permanente. Y el carácter del Potro viene a prueba a comienzos del cuarto asalto. Estrada sale intempestivamente a llevárselo por delante. Pero un Abregú atento y focalizado en su labor lo detiene y devuelve a la realidad. Una y otra vez vuelve Estrada a su coraza y a padecer el déficit en el trueque de golpes potentes, golpes que además han ganado en intensidad y variedad.

Estrada ha demostrado ser un exámen mayúsculo para Abregú. Pero al comienzo del quinto, el salteño, que le suelta sus manos en improvisación magistral, ya está ganándose una calificación impecable. Cuando todo parece estar mejor para el salteño, una de las desesperadas manos al aire de Estrada, va muy malintensionada con la parte interna del guante y casi con el antebrazo golpea sobre párpado y frente del salteño provocando una herida sangrante en el ojo izquierdo.

A esa acción le sigue una repentina contraofensiva, apuntalada en el exelente estado físico del de Chicago, que pronto termina ahogándose en la superioridad numérica de aciertos por parte del Potro que conecta siempre los mejores golpes.

Psicológicamente, el corte ahuyentó cualquier tendencia derrotista que estuviera acunando el Rey David. Vuelta a comenzar todo. El cansancio ya parece pesar en ambos púgiles y para el sexto round el número de envíos ha decaído sensiblemente. Esto favoreció la imagen de Estrada, que dentro de la sequía de envíos apostó a conectar sus pocos golpes de manera potente. Igualmente Abregú salió adelante en base a su mayor concentración, movilidad, rapidéz de manos y precisión.
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7mo round



El tramo más dramático de la pelea, cuando a partir del séptimo las reservas físicas comenzaban a escasear, fue resuelto por el salteño de manera táctica. Volvió a la larga distancia y en la selectividad reinante, tomó los golpes "fáciles" y se apartó del negocio violento que buscaba su rival. Estrada empezó a sentirse frustado. Tomó incluso una guardia de zurdo por algunos pasajes, pero no encontró la ubicación exacta para tirar a fondo como había sabido hacerlo en rounds anteriores. Estrada terminó la vuelta marrando de manera ampulosa y permitiendo golpes netos que alentaron el lucimiento de Abregú.

A dos rounds del cierre, sintiéndose en control del trámite, Abregú tomó la iniciativa más natural aconcejable: cedió el centro del ring y conservó el manejo de la distancia y el anticipo. En el manejo de la distancia El Potro emuló el estilo de los mejores días de ODLH (Si todavía vale esa figura a manera de elogio). Terminó caminando hacia adelante y llevó a Estrada a extrañas maniobras de zarpazos desesperados para cubrirse la lluvia del castigo. En ese momento, Abregú frustó hasta el deseo de pelea callejera y bailoteó jugando con la impaciencia de su golpeado contrario.

La ventaja de cachet mediático podría hacer suponer a Estrada o sus seguidores que esta pelea venía pareja. Pero la fría observación marcaba que Abregú había ganado sistemáticamente cada uno de los rounds disputados. Con enorme vergüenza boxística, Estrada salió a la búsqueda de lo que no deseaba que le regalaran los jurados. La primera mitad del noveno fue una especie de ciega cacería humana, donde la presa se escurría y el tiempo le quemaba las piernas. La segunda mostró las concecuencias de ese desgaste, las piernas de Abregú valieron en igual medida que el corazón de David Estrada. La pelea adquirió un brillo de definición abierta, impropio de su desarrollo, porque el empuje y la fiereza del veterano luchador dejaban abierta la posibilidad de cualquier definición sorpresiva.

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La rabiosa arremetida del round noveno no iba a encontrar la necesaria gasolina para repetirse en el último round. Y controlar las esporádicas catapultas del americano ya sería tarea mucho más sencilla para El Potro. Un cansado Estrada invitaba a la batalla abierta mientras las escasas balas le sacudían las propias posiciones. En el último minuto de pelea, Estrada, ya decidido a quemar las naves hizo un último lanzamiento "a la carga barraca" que encontró a Abregú casi corriendo para guarnecerse de los cañonazos. Así y todo, por la ausencia de piernas en Estrada, la eficacia de ese ataque fue prácticamente nula y patéticamente, el Rey David culminó su noche a plena zancadilla en un intento por derribar al salteño a todo precio, ya que la mano salvadora que había buscado desesperadamente ya nunca se le presentaría.

Ganó ampliamente el salteño. Aunque como era de prever, el localismo hizo aparecer la historia mucho más exigua. Jerry Cantu 98-92 | David Denkin 98-91 | Raul Caiz Jr 94-96.

Vicente Clemente

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