Pavlik demolió a Rubio

En una pelea de un solo lado, Kelly Pavlik logró superar por KOT9 al mexicano Marco Antonio Rubio defendiendo exitosamente sus títulos WBC y WBO de las 168 libras. La pelea tuvo lugar en el Chevrolet Centre de Youngstown (Ohio), lugar de nacimiento y residencia actual de Pavlik.


Luego de su traspié -sin título en juego y en peso pactado de 170 libras- ante Bernard Hopkins en octubre de 2008, Kelly "The Ghost" Pavlik 34-1 (30ko) volvió a su división para defender sus títulos WBC y WBO ante el mexicano Marco Antonio "Veneno" Rubio 43-4-1 (37ko).

Pavlik salió a darle el gusto a su gente, a tomar control del centro del ring y a hacerse cargo de la ofensiva. Rubio lució frágil en la primera instantánea del combate ante el calvo de Ohio.

Pavlik soltó manos de largo recorrido sin inquietar demasiado a Rubio, pero haciéndolo retroceder. Faltando 54 segundos soltó una buena derecha en recto sobre el rostro del azteca y en los 15 segundos finales lo puso en aprietos con dos manos muy fuertes, una izquierda en gancho primero y una derecha en recto después. Pavlik cerró en gran forma el 1º asalto.

La esquina de Pavlik no paraba de recomendarle que no se pusiera "vago" -estigma que le pesa por su última ante Hopkins y otras- y se prodigara. Y Pavlik, arengado por todo el estadio que coreaba su apellido, avanzó y lanzó haciendo padecer el asalto a Rubio, que retrocedía aguantando a duras penas los volados de izquierda y los rectos de derecha al rostro que lanzó Pavlik, entre algunos cruzados de derecha al cuerpo que hicieron flamear la humanidad del "Veneno".

La diferencia de poder y fortaleza parecía insalvable en favor del local. Rubio se animó un poco más en el 3º y logró meter algunas manos rectas. Pero Pavlik contragolpeó con más fuerza hasta hacerlo retroceder y tomar otra vez el control de las acciones. Rubio comenzó a sufrir el peso de las manos de Pavlik y se lo pudo ver respirando prematuramente por la boca, con evidentes síntomas de cansancio.

El mexicano acudió mas cauteloso al tañido de campana que llamó al 4º asalto, con las manos en alto y con más movilidad que en los 3 anteriores. Pero rápidamente cayó en la línea de fuego de Pavlik y volvió a padecer su artillería. La receta de Pavlik fué sencilla: avanzar y lanzar. Una, dos, tres, cuatro... Todas las manos que pudiera combinar. Sin velocidad ni precisión extraordinarias. Pero con un poder que hizo equiparar aquellas falencias. Y este poder del campeón fué lo que marcó las diferencias y mantuvo siempre a Rubio en inferioridad de condiciones.

Pavlik se hizo gigante en su patio. Enorme. Dominó a voluntad combinando su castigo con manos rectas al rostro y ganchos al cuerpo. Faltando 30 segundos para el final de la 5ª vuelta Rubio, muy cansado, soltó una izquierda casi infantil que abrió el camino para una derecha en recorrido recto de Pavlik que se estrelló en su rostro y lo hizo retroceder hasta una esquina, en la que aguantó el vendaval que desató Pavlik hasta el campanazo.

"The Ghost" pareció tomarse un descanso en el 6º y, tal vez invitando a Rubio al intercambio como para tenerlo mas cerca, presentó un blanco fijo en el centro del ring intercambiando a lo mexicano con el mexicano, que por primera vez se llevó la mejor parte.

Rubio pareció mas animado en su salida al 7º episodio. Pavlik volvió a soltar sus manos como lo había hecho en los primeros asaltos. Pero Rubio avanzó sobre el fuego del local, como si el de Ohio hubiera perdido el vigor. Pavlik se llevó la vuelta pero dando la sensación de que su pólvora estaba perdiendo fuerza.

Rubio, más suelto que en asaltos anteriores, se mostró mas lúcido en el 8º a la hora de cambiar de frente y contragolpear al campeón. De todas formas Pavlik volvió a ser más contundente en sus envíos y, faltando 50 segundos, asestó una derecha larga sobre el rostro de Rubio que lo conmovió. Respondió el mexicano y la pelea se hizo franca. Y otra mano, idéntica a la anterior, volvió a frenar la resucitación parcial del retador.

Al comienzo del 9º las diferencias en las tarjetas eran determinantes. A Rubio sólo le quedaba poner KO al campeón. Pero no había dado muestras en todo lo que iba del combate de contar con las armas necesarias para lograrlo.

Y Pavlik parecía un semicompleto ante un superwelter... Lo sacudía hasta cuando sus guantes se estrellaban en los brazos del mexicano. Concentró por entonces su castigo a los flancos el campeón, como para asegurarse de restarle piernas -lo poco que le quedaba de ellas- a Rubio.

Fue demasiado para el azteca, ya no podía continuar y no salió a disputar el 10º capítulo.

La tarea del campeón podría definirse como de demolición. Lenta y constante. No descolló, pero fué efectivo, contundente.

Tal parece que -y de acuerdo al constante hincapié que hizo su esquina- a este Pavlik, cuando se pone el overol, es muy difícil superarlo.

Está cómodo en las 160 libras. Sobre todo porque goza en esta división de visibles ventajas físicas sobre el resto. Tal parece recupera mucho peso entre el pesaje y la hora de la verdad, y lo hace valer sobre el ring. Cada libra.

No hay en el horizonte más que una unificación ante Arthur Abraham o una defensa ante Paul Williams. Cualquier otra pelea -tal el estado de su división- sería prácticamente de rodaje, sin sobresaltos para Pavlik.


[LEER ARTÍCULO COMPLETO]

Cotto vuelve a ser campeón

El boricua capturó el WBO vacante de las 147 libras al imponerse por KOT5 sobre el británico Michael Jennings, rival de poco lustre que no estuvo a la altura del campeonato.


El boricua Miguel Ángel Cotto 32-1 (26ko) volvió a disputar un combate titular ante el inglés Michael Jennings 34-1 (16ko). El escenario, el Madison Square Garden de New York, la "Catedral del Boxeo".

Jennings arrancó con mucha cautela y se mantuvo en retroceso ante el avance de Cotto que, sin ser demasiado agresivo, fué constante y dominó el trámite con ganchos abajo y arriba.

Ya desde el primer descanso entre asaltos el rostro de Jennings daba cuenta de la preocupación que le estaba dando desde temprano este desarrollo.

En el 2º asalto Cotto estuvo más activo con el jab, que abrió el camino para algunas combinaciones. Jennings se animó un poco más que en el anterior pero recibió contragolpes precisos de Cotto en cada uno de sus tibios arrestos ofensivos.

Jennings giró todo el combate hacia la derecha de Cotto, que avanzaba tratando de cortarle el ring, y cambió de dirección cada vez que se sintió apremiado. Tan simple como eso. Pero ambos fueron imprecisos en sus objetivos. Uno en huír y otro en acorralar.

En el 4º asalto Cotto salió más resuelto y sostuvo una presión constante sobre Jennings. Dos ganchos de izquierda comenzaron la debacle del británico, que retrocedió sobre una esquina y recibió un aluvión de manos que lo hicieron poner ambas rodillas en tierra.

Otra buena combinación de ganchos, esta vez rematando abajo, volvió a poner en la lona a Jennings. Quedaban escasos 15 segundos para el final del asalto. Suficientes como para que Cotto lo terminara. Pero el boricua no pudo dar cuenta de Jennings, acorralado en su esquina y defendiéndose a duras penas.

En el 5º Jennings salió a dar todo lo que tenía. Y lanzó e intentó denodadamente torcer una situación que le era a todas luces desfavorable. Pero no pudo. Un abismo mediaba entre su calidad y la del púgil que tenía frente así, a pesar de que no fué la mejor noche de Cotto precisamente.

Cotto lo acorraló con ganchos al cuerpo y combinó luego ganchos a la zona alta para hacerle sufrir otra caída a Jennings, que puso una vez mas rodilla en tierra. El británico especuló con el poco respiro que toda la cuenta podía darle y se incorporó a la cuenta de 9. Pero el árbitro a cargo, Benji Estévez, no lo vió en condiciones de seguir y decretó el KOT a los 2:38 del 5º capítulo.

Miguel Ángel Cotto recuperó de esta manera una faja mundialista -la de la WBO- y dejó atrás la mancha de su única derrota -en julio de 2008 ante Margarito- ahora cuestionada a la luz del infame caso del vendaje del azteca en su reciente ante Mosley que dió motivos a la afición para dudar de las anteriores.

Por otro lado no puede terminar de convencer a sus detractores al hacerse de una corona que, como sus dos anteriores -septiembre de 2004 ante Pinto y diciembre de 2006 ante Quintana- estaba vacante.

En lo personal no me aferro ni a lo uno ni a lo otro. Buscar fantasmas en su derrota ante Margarito me parece poco serio y rayano en lo fanático.

Y decir que porque sus tres coronas han sido obtenidas en ocasiones de estar los títulos vacantes no le resta méritos a Cotto ya que luego las validó ante púgiles de primer nivel. N'Dou, Corley, Torres, Malignaggi, Quintana, Judah y Mosley no son rivales precisamente del montón...

Volviendo al combate que nos ocupa, considero que el británico no estuvo a la altura del campeonato al punto de afirmar que no debió siquiera disputarlo. Le faltaban cerdenciales para disputar un mundial y cuesta creer que con Abregú, Luján, Quintana, Hlatswayo, Judah y Rodríguez sueltos fuera Jennings quien disputara el WBO ante el boricua.

A Cotto lo ví falto de distancia. Creo que al mejor Cotto este Jennings no le hubiese aguantado 2 asaltos.

Se hace duro y complicado criticar a alguien que acaba de vencer por KOT5 pero es la sensación que me dejó, que pudo haber dado más. Simplemente porque el británico no trajo nada consigo desde el otro lado del Atlántico.

[LEER ARTÍCULO COMPLETO]

Robo en Florida

Estamos en un siglo nuevito y ya podemos postular a esta pelea como firme candidata al "Robo del Siglo".

Sergio "Maravilla" Martínez puso KO a Cintrón en el 7º, pero la Comisión Atlética de Florida decidió que debían seguir las acciones. Vapuleó igualmente al boricua superándolo ampliamente por puntos, pero dos de los jueces vieron el combate empatado...



El campeón interino WBC de las 154 libras, Sergio "Maravilla" Martínez, acudió al compromiso de su primera defensa titular precedido de un notable 44-1-1 (24ko).

Su rival, el ex monarca IBF de las 147 Kermit Cintrón, llegó con su no menos espectacular 30-2 (27ko).

El combate arrancó con un accionar un tanto tibio del quilmeño, que duró muy poco ya que acomodó su postura ni bien le tomó la mano a la rigidez en el traslado que sostuvo siempre el boricua.

Cintrón, confiado en su contundente porcentaje de ko's, mantuvo su expectativa en la suelta de una bomba de derecha que no se hizo presente en la noche de San Valentín.

Martínez poco a poco fue tomando confianza y trabajó casi con la misma soltura con que lo hizo frente Alex Bunema, ante quien consiguió el interino (vacante) WBC de las 154 libras que expuso esta noche.

Con los guantes a un lado de su cintura, avanzó y complicó a Cintrón todo el combate gracias a una notable velocidad de manos.

El trámite del pleito se le hizo cuesta arriba al ex monarca welter, que soportó un corte (provocado por jab de Martínez pero que el árbitro anunció como choque de cabezas) desde el 3º asalto.

En la séptima vuelta Martínez combinó su jab de derecha con una izquierda recta que, por el adelantamiento de ambos a un mismo tiempo, bajó seca haciendo estrellar sus nudillos con el entrecejo de Cintrón.

Esta mano, de gran factura, dió por tierra con el boricua que mientras escuchaba la cuenta le decía al árbitro que había sido un golpe de cabeza el que lo había tumbado.

El árbitro, Frank Santore Jr., le llamó la atención durante la cuenta explicándole que iba a perder si llegaba a los 10 si no se reintegraba al combate...

Sobre la cuenta de 8 sonó la campana. La cuenta siguió y el árbitro, batiendo las manos en señal de "se acabó", decretó el ko favorable a Martínez.

"Maravilla" saltó hacia el encordado de una esquina neutral y festejó con brazos en alto mientras Cintrón protestaba airadamente.

Mientras tanto y por las pantallas gigantes del ringside del Bank Atlantic Center se mostraba la repetición de las acciones que habían concluído con el pleito.

Varios minutos después y en medio de gran confusión, la Comisión Atlética de Florida instó al árbitro a que se reanudara el combate e instruyó a los jueces encargados de llevar las tarjetas a que contabilizaran una caída en contra de Cintrón para este 7º asalto...

Increíblemente el combate siguió, lo que supuso un verdadero robo en contra de Martínez que había ganado correctamente el pleito por KO7. Además y de tratarse de una caída tal y como siguió el caso, se le dió a Cintron un tiempo de recuperación cuanto menos antireglamentario.

Así las cosas, Martínez debió luchar ahora no solo contra Cintron sino contra la desazón y la impotencia por lo que estaba ocurriendo, por la injusticia a la que lo estaban sometiendo...

Pero "Maravilla", como aquel que se siente despojado y ya poco le importa perder lo que le queda, salió a fajarse. Arengó a Cintron a prenderse en el fuego aún sabiendo que no era el terreno que mas le convenía.

Pero aún así obtuvo buenos resultados y siguió aportando números positivos sobre su columna de las cartulinas.

En el 10º Cintron logró conectar muy buenos volados con ambas manos llegando a complicar por primera vez en todo el pleito al campeón.

Pero Martínez compuso rápidamente su imagen en el 11º boxeando otra vez al toreo, con guardia baja y haciendo alarde de su velocidad y precisión.

Al comienzo del último asalto Santore Jr. descontó 1 punto a Martínez en una acción poco clara en la que hizo caso a Cintron, que esta vez se quejó de un golpe en la nuca.

Martínez, enfurecido, desató un vendaval sobre el retador y lo tuvo en malas condiciones hasta el final del capítulo coronando una sólida actuación al término de las 12 vueltas.


EL FALLO:

Momentos previos a lectura de tarjetas ya se pudo oír un abucheo generalizado, generado con seguridad porque el público entendió que no se debió llegar a esta instancia ya que la pelea había tenido una definición categórica al final del 7º episodio.

Las señales de protesta recrudecieron al escuchar la primera tarjeta -no por sus guarismos sino porque delataba que había fallo dividido- de Tom Kaczmareck: 116-110 para Martínez (coincidente con la de un servidor).

Cuando el locutor expresó que "-...las dos siguientes tienen un fallo idéntico de..." se puso aún peor la gente porque era evidente que estos otros dos jueces habían fallado distinto que Kaczmarek. Es decir, en contra de Martínez...

La frase concluyó con que habían decretado un empate clavado en 113 puntos.

Lapidario considerando la caída de Cintron ya que de no haber acaecido este suceso hubieran dado un 114-113 a favor de Cintron...

Los inescrupulosos -léase jueces- fueron Ged O'Connor -británico de pobre experiencia como juez de boxeo y nula en combates de primera línea- y Peter Trematerra. Este último es un jurado con mucha experiencia que también participó del polémico -otro empate por decisión mayoritaria- Urango vs. Arnoutis en diciembre de 2004 fallando 114-114 cuando el colombiano había ganado claramente (Arnoutis era un prospecto invicto al que había que cuidar por entonces).

Con este empate Martínez retuvo su corona pero seguramente habrá ulterioridades para nada favorables a su futuro. Como por ejemplo una revancha con el propio Cintron, que no aportará mas que pérdidas de tiempo y dinero (a su edad sería mas conveniente la búsqueda de un rival distinto y con mayor rédito que el podría darle el boricua en una revancha).

Espero que el WBC observe bien el video, analice las acciones y no haga lugar a una nueva edición de este pleito. Así se ordena de una buena vez el Forrest-Martínez y vemos si el veterano de Augusta se le anima a "Maravilla". O le cede su faja sin pelear...

[LEER ARTÍCULO COMPLETO]

Narváez: Profeta en su tierra

En una sólida actuación, sin fisuras, Omar Narváez logró su 15ª defensa ante su gente -en Puerto Madryn- demoliendo al rival mas duro que supo tener en los últimos tiempos.


En el Nuevo Palacio Aurinegro, Puerto Madryn, Omar Andrés "El Huracán" Narváez 28-0-2 (17ko) se dió cita con la historia. En frente, el invicto moreno de Augusta. Rayonta "Stingray" Whitfield 22-0 (11ko), 6 años más joven y 10 centímetros mas alto que el de Trelew.

Narváez venía sufriendo -fuera del ámbito local en que todo eran rosas- el castigo de la prensa especializada internacional que lo tildaba de "elegir rivales flojos".

Lejos quedaban sus reyertas con Sarritzu e Inom. La más cercana, -de las ponderadas fuera de estas pampas- la que en marzo de 2007 (ya van dos años de aquello) le ganara en gran forma a Brahim Asloum.

Luego, el fantasma de la lesión -prácticamente crónica- de su mano izquierda.

El escenario estaba planteado para que este ascendente púgil norteamericano barriera con un reinado que lleva ya 6 y 1/2 años.

Muy alto para la división, rápido de manos, de accionar prolijo y pegada respetable, Whitfield viajó hasta Madryn para romper un sueño. Y lograr el propio...

¿Qué decir de la actuación de Narváez?

La pelea fué como para ponerle un marco.

Salió a grabar a fuego su nombre en la historia. Desestimó evaluaciones, prescindió de reparos, dió por tierra con la posibilidad de apelar a un estilo conservador. Se lo llevó por delante a Whitfield...

Lanzó desde todos los ángulos con una precisión pasmosa. Sumó sin inconvenientes y no dejó lugar a dudas en todos los asaltos. Y a fuerza de cantidad, y por pura calidad y justeza, el alto moreno de Augusta se fué desmoronando de a poco.

Imposible sostener el huracán que este pequeño gigante desató sobre el cuadrilátero patagónico.

Como si fuera poco se floreó -desatando la euforia de las casi cinco mil almas que lo fueron a ver- esquivando con su guardia baja para contragolpear luego, con la mano que le viniera en gana, o con combinaciones de ambas...

Las diferencias se hicieron insalvables, era un abismo el que mediaba entre la calidad de uno y otro.

Narváez, en absoluto control y con notable performance, concluyó por definir en forma magistral el pleito en el 10º capítulo.

Comenzó todo con una combinación rápida de mano derecha en jab, dos izquierdas relampaguenates en recto y nueva derecha en gancho. Todas las manos al rostro de Whitfield que, algo sentido y sin recuperarse aún, recibió la segunda combinación de 4 manos: gancho de derecha, gancho de izquierda y nuevamente ambas manos. Todas conectadas...

Avanzó Narváez a definirlo y lo taladró con una izquierda en recto seguida de una derecha largada "al desgano" -porque ya se caía- y un uno-dos en el aire -mientras el árbitro detenía las acciones y decretaba el KOT10- para seguir haciendo gala de su velocidad y levantando a sus fanáticos.

Algarabía generalizada, euforia, satisfacción.

Narváez consolidó su imagen de campeón internacionalmente. Y se hizo gigante en el ámbito local.

Al margen de la comparación -en mi opinión injusta y desmedida- con Carlos Monzón. Porque esto es motivo de otro análisis...

Resumo con que Narváez ganó 15 peleas titulares y empató 1, todas de su cetro WBO mosca. Es decir de un 25% del título del mundo, ya que hay otros tres campeones (WBC-WBA-IBF). En tanto Monzón ganó 15 peleas titulares como monarca de las 160 libras. 12 como campeón unificado y 3 de ellas del WBA (en tiempos en que sólo había dos fajas por lo que representaba el 50% del título).

Pero estos son sólo números (que los "cazadores" e "inventores" de récords deberían mensurar bien antes de decir "-...superó..." o "-...igualó..." ya que la matemática es precisa).

Narváez se ganó un lugar en la historia por su trayectoria, por lo que supo demostrar sobre el entarimado. Porque convenció a propios y extraños. Porque guapeó en la más difícil. Porque sigue vigente y todavía nos puede dar mucho mas.

Espero que pronto pueda hacer una pelea de cartel, una unificación tal vez. Algo que lo ponga a su altura. Porque ya se puso a prueba y demostró que está en el mas alto nivel.

[LEER ARTÍCULO COMPLETO]

A Maidana no le alcanzó en Rostock

Marcos Maidana dejó escapar su primera chance mundialista ante Andrej Kotelnik, el infravalorado monarca WBA de las 140 libras que impuso su boxeo austero pero efectivo para superarlo en las tarjetas de los jueces -en fallo dividido- tras los doce asaltos.


Mucha fué la expectativa que despertó en la afición este combate. Y es que Marcos René Maidana viajó finalmente a Rostock (Alemania) para concretar de una buena vez su tan ansiada chance mundialista.

LOS ANTECEDENTES:

"El Chino" sacó pasaporte a su pelea de campeonato cuando derrotó en pleito eliminatorio al panameño Miguel Callist en Buenos Aires. Pero esto fue allá por diciembre del 2006...

El poder de los puños de Maidana cotizó siempre muy alto y fué lo que -casi con seguridad- lo mantuvo alejado de los campeones WBA de las 140 libras, poco amigos de tomar riesgos.

Entre aquél combate eliminatorio y este en que se concretó su chance Maidana hizo nada menos que 7 peleas, ganándolas todas por la vía rápida.

Así asumió este compromiso con un palmarés de 25-0 (24ko).

Del otro lado, el campeón.

Andrej Kotelnik, ucraniano radicado en Hamburgo con récord 30-2-1 (13ko).

Sus vaivenes titulares no fueron con menos desventuras que los de Maidana.

En octubre del 2004 consiguió su primera chance ante Souleymane M'Bayé perdiendo tras doce asaltos de números cerrados que concluyeron con un fallo dividido.

Tuvo que esperar hasta marzo del 2007 para su siguiente oportunidad -ante el propio M'Bayé- y en aquélla terminó empatando, con otro fallo cuestionable.

Finalmente en marzo del 2008 se coronó poniendo KOT12 al galés Gavin Rees -vencedor de M'Bayé que hacía su primera defensa del título- en su propio patio.

En septiembre del 2008 se mostró en su Ucrania natal defendiendo exitosamente ante Norio Kimura.

Kotelnik es 6 años mayor que Maidana y 4 centímetros mas bajo. Con un 40% de KO's contra el 96% del Chino. Pero con una experiencia de 3 1/2 años de profesional por delante y una mandíbula que nunca falló (sus derrotas ante M'Bayé y Witter fueron por puntos).


LA PELEA:

Maidana salió resuelto, a hacer el papel que le tocaba: el de retador.

Avanzó -muy lineal- con aperturas extremadamente ortodoxas de jabs de izquierda combinados con rectos de derecha, que alternó con algunos ganchos.

Kotelnik cerró su guardia y economizó sus envíos, aguantando firme los embates de Maidana que se desdibujaban sobre sus brazos.

Soltó erráticamente su mano izquierda en forma de gancho, que combinó -con misma mano- arriba y abajo. Sin contundencia pero con interés matemático.

Cuando Maidana trató de imponer autoridad sobre el ring y marcar la diferencia con sus envíos al cuerpo, Kotelnik no rehuyó el juego sino que avanzó haciéndose cargo del gasto y contragolpeó -siempre sin inquietar pero sumando- a la zona alta del santafesino.

Maidana se soltó entonces lanzando desde todos los ángulos. Pero el campeón lo dejó hacer, desgastarse. Y aparecieron sus envíos rectos, jab arriba, recto de derecha a la zona hepática.

Fórmula sencilla y no muy magistralmente ejecutada la del ucraniano, pero que el de Margarita no pudo resolver muy bien.

Maidana sostuvo arrestos ofensivos muy desordenados que terminaron desdibujándose y contaron con muy poca efectividad.

El campeón hizo su agosto, con la calculadora en la cabeza.

El combate en general fué de trámite parejo. Maidana hizo siempre el gasto ante un Kotelnik abroquelado defensivamente que soltaba las manos en los 15 segundos finales de los asaltos, muchas veces con gran precisión en los envíos, sumando para los jueces.

Como suele ocurrir -y resulta casi de manual- la frustración del noqueador es directamente proporcional al tiempo que transcurre sin que el KO se concrete.

"El Chino" se jugó mucho a una mano de KO, confió demasiado en el poder de su ataque. Pero se presentó sin "Plan B". Cuando la artillería falló se quedó sin recursos.

Y Kotelnik capitalizó todo el resto aeróbico que su economía de movimientos le obsequió para la segunda mitad del combate.

El campeón asumió la ofensiva -al menos posicionalmente- al comienzo del 6º capitulo. Avanzó ante un Maidana un tanto estático, que parecía entrar en un pozo...

El santafesino intentó recomponer su imagen tirando al cuerpo y levantando uppercuts pero Kotelnik resolvió cerrando su guardia y contragolpeando -sin poder significativo en sus envíos- siempre con justeza y claridad.

A los 30" del 7º Maidana conectó un muy buen ascendente de izquierda que inflamó el costado derecho del rostro del ucraniano. Repitió ascendentes y, sin lograr poner en aprietos al campeón, tuvo un buen momento en ataque que terminó por desdibujarse ante las réplicas de Kotelnik.

El ucraniano se mostró solvente y con táctica ejemplar, tratando de no perder las matemáticas de los asaltos logrando sumar más cada vez que el retador ensayaba un buen ataque.

"El Chino" presionó en el 8º con mayor cantidad de golpes rectos, mayoritariamente destinados a la zona alta. El final de este capítulo encontró a ambos -por primera vez- en un intercambio abierto en el que Kotelnik metió menos manos (con claridad y sin potencia) y Maidana más (algo imperfectas pero poderosas). Quebraba "El Chino" una tendencia que venía abrumando en los números sus posibilidades...

En el 9º Maidana aprovechó un quedo en el accionar del campeón para imprimirle mayor ritmo a su ofensiva y logró penetrar, por primera vez con peligrosidad, la hasta el momento impenetrable defensa del campeón.

Kotelnik no rehuyó el intercambio pero se llevó la peor parte de un asalto que fué el más claro para Maidana gracias a la cantidad de golpes -en su mayoría ganchos- que conectó y que hicieron padecer el momento mas duro del combate al ucraniano.

La vuelta siguiente los mostró a ambos con síntomas evidentes de cansancio. Maidana, por un ápice, se llevó los números del 10º al soltar golpes mas duros que el campeón.

Kotelnik dominó luego los primeros 2 minutos del asalto 11º hasta que Maidana intentó -sin éxito- llevarlo por delante desmañadamente. En el desorden metió algunas manos al rostro del campeón, que le replicó 2x1...

Maidana se soltó en el último capítulo. Lanzó los ganchos al cuerpo que tan buen resultado le dieron en su carrera rentada. Hostigó al campeón como no lo había hecho hasta el momento -salvo en pasajes del 9º asalto- y dejó la impresión de que si hubiese trabajado así desde el comienzo podía haber cambiado el rumbo de la pelea.

Kotelnik fué astuto hasta el final y, muy valiente también, cambió metralla con las tarjetas bajo el brazo para tratar de cerrar bien el último asalto y concluír con una sólida actuación. El último se lo llevó Maidana, pero no alcanzó.


EL FALLO:

Los jueces fallaron -en orden de lectura oficial- de la siguiente manera:

115-114 Kotelnik
113-115 Maidana
115-113 Kotelnik

Se impuso entonces el campeón tras los doce asaltos y en Fallo Divido.

Mi tarjeta fue -como la del último juez que leyeron- 115-113 para Kotelnik.


A Marcos Maidana se le diluyó entre las manos la chance más esperada.

Días previos al combate soltó una declaración poco feliz al concluír que "-...Kotelnik es un pecho frío..."

Pero en el combate el que demostró tener corazón fué el ucraniano.

Al de Margarita le faltó continuidad, presión, hambre de campeonato...

Se jugó -como ya apuntara en la crónica del combate- demasiado al poder de sus puños y, cuando se topó con una defensa inexpugnable y una mandíbula de granito, no tuvo plan de pelea para llevar adelante el pleito.

Luego del combate y en carta abierta Maidana expresó su pesar y pidió disculpas por su actuación. Pero dijo también cosas como "-...reitero mi sensación de que gané la pelea..." o "-...la próxima vez los jueces no van a poder negarme el triunfo..."

La gente que lo rodea no debería alentar este tipo de declaraciones del Chino. Es un púgil novel de tremendo potencial y debería dedicarse de lleno a lo que mejor hace: boxear.

Confío en su recuperación en tanto se comprometa a trabajar en su esgrima y traslación y deje sus declaraciones a un lado. Con ellas no gana peleas, pero termina por creer que sí...

[LEER ARTÍCULO COMPLETO]