A Maidana no le alcanzó en Rostock

Marcos Maidana dejó escapar su primera chance mundialista ante Andrej Kotelnik, el infravalorado monarca WBA de las 140 libras que impuso su boxeo austero pero efectivo para superarlo en las tarjetas de los jueces -en fallo dividido- tras los doce asaltos.


Mucha fué la expectativa que despertó en la afición este combate. Y es que Marcos René Maidana viajó finalmente a Rostock (Alemania) para concretar de una buena vez su tan ansiada chance mundialista.

LOS ANTECEDENTES:

"El Chino" sacó pasaporte a su pelea de campeonato cuando derrotó en pleito eliminatorio al panameño Miguel Callist en Buenos Aires. Pero esto fue allá por diciembre del 2006...

El poder de los puños de Maidana cotizó siempre muy alto y fué lo que -casi con seguridad- lo mantuvo alejado de los campeones WBA de las 140 libras, poco amigos de tomar riesgos.

Entre aquél combate eliminatorio y este en que se concretó su chance Maidana hizo nada menos que 7 peleas, ganándolas todas por la vía rápida.

Así asumió este compromiso con un palmarés de 25-0 (24ko).

Del otro lado, el campeón.

Andrej Kotelnik, ucraniano radicado en Hamburgo con récord 30-2-1 (13ko).

Sus vaivenes titulares no fueron con menos desventuras que los de Maidana.

En octubre del 2004 consiguió su primera chance ante Souleymane M'Bayé perdiendo tras doce asaltos de números cerrados que concluyeron con un fallo dividido.

Tuvo que esperar hasta marzo del 2007 para su siguiente oportunidad -ante el propio M'Bayé- y en aquélla terminó empatando, con otro fallo cuestionable.

Finalmente en marzo del 2008 se coronó poniendo KOT12 al galés Gavin Rees -vencedor de M'Bayé que hacía su primera defensa del título- en su propio patio.

En septiembre del 2008 se mostró en su Ucrania natal defendiendo exitosamente ante Norio Kimura.

Kotelnik es 6 años mayor que Maidana y 4 centímetros mas bajo. Con un 40% de KO's contra el 96% del Chino. Pero con una experiencia de 3 1/2 años de profesional por delante y una mandíbula que nunca falló (sus derrotas ante M'Bayé y Witter fueron por puntos).


LA PELEA:

Maidana salió resuelto, a hacer el papel que le tocaba: el de retador.

Avanzó -muy lineal- con aperturas extremadamente ortodoxas de jabs de izquierda combinados con rectos de derecha, que alternó con algunos ganchos.

Kotelnik cerró su guardia y economizó sus envíos, aguantando firme los embates de Maidana que se desdibujaban sobre sus brazos.

Soltó erráticamente su mano izquierda en forma de gancho, que combinó -con misma mano- arriba y abajo. Sin contundencia pero con interés matemático.

Cuando Maidana trató de imponer autoridad sobre el ring y marcar la diferencia con sus envíos al cuerpo, Kotelnik no rehuyó el juego sino que avanzó haciéndose cargo del gasto y contragolpeó -siempre sin inquietar pero sumando- a la zona alta del santafesino.

Maidana se soltó entonces lanzando desde todos los ángulos. Pero el campeón lo dejó hacer, desgastarse. Y aparecieron sus envíos rectos, jab arriba, recto de derecha a la zona hepática.

Fórmula sencilla y no muy magistralmente ejecutada la del ucraniano, pero que el de Margarita no pudo resolver muy bien.

Maidana sostuvo arrestos ofensivos muy desordenados que terminaron desdibujándose y contaron con muy poca efectividad.

El campeón hizo su agosto, con la calculadora en la cabeza.

El combate en general fué de trámite parejo. Maidana hizo siempre el gasto ante un Kotelnik abroquelado defensivamente que soltaba las manos en los 15 segundos finales de los asaltos, muchas veces con gran precisión en los envíos, sumando para los jueces.

Como suele ocurrir -y resulta casi de manual- la frustración del noqueador es directamente proporcional al tiempo que transcurre sin que el KO se concrete.

"El Chino" se jugó mucho a una mano de KO, confió demasiado en el poder de su ataque. Pero se presentó sin "Plan B". Cuando la artillería falló se quedó sin recursos.

Y Kotelnik capitalizó todo el resto aeróbico que su economía de movimientos le obsequió para la segunda mitad del combate.

El campeón asumió la ofensiva -al menos posicionalmente- al comienzo del 6º capitulo. Avanzó ante un Maidana un tanto estático, que parecía entrar en un pozo...

El santafesino intentó recomponer su imagen tirando al cuerpo y levantando uppercuts pero Kotelnik resolvió cerrando su guardia y contragolpeando -sin poder significativo en sus envíos- siempre con justeza y claridad.

A los 30" del 7º Maidana conectó un muy buen ascendente de izquierda que inflamó el costado derecho del rostro del ucraniano. Repitió ascendentes y, sin lograr poner en aprietos al campeón, tuvo un buen momento en ataque que terminó por desdibujarse ante las réplicas de Kotelnik.

El ucraniano se mostró solvente y con táctica ejemplar, tratando de no perder las matemáticas de los asaltos logrando sumar más cada vez que el retador ensayaba un buen ataque.

"El Chino" presionó en el 8º con mayor cantidad de golpes rectos, mayoritariamente destinados a la zona alta. El final de este capítulo encontró a ambos -por primera vez- en un intercambio abierto en el que Kotelnik metió menos manos (con claridad y sin potencia) y Maidana más (algo imperfectas pero poderosas). Quebraba "El Chino" una tendencia que venía abrumando en los números sus posibilidades...

En el 9º Maidana aprovechó un quedo en el accionar del campeón para imprimirle mayor ritmo a su ofensiva y logró penetrar, por primera vez con peligrosidad, la hasta el momento impenetrable defensa del campeón.

Kotelnik no rehuyó el intercambio pero se llevó la peor parte de un asalto que fué el más claro para Maidana gracias a la cantidad de golpes -en su mayoría ganchos- que conectó y que hicieron padecer el momento mas duro del combate al ucraniano.

La vuelta siguiente los mostró a ambos con síntomas evidentes de cansancio. Maidana, por un ápice, se llevó los números del 10º al soltar golpes mas duros que el campeón.

Kotelnik dominó luego los primeros 2 minutos del asalto 11º hasta que Maidana intentó -sin éxito- llevarlo por delante desmañadamente. En el desorden metió algunas manos al rostro del campeón, que le replicó 2x1...

Maidana se soltó en el último capítulo. Lanzó los ganchos al cuerpo que tan buen resultado le dieron en su carrera rentada. Hostigó al campeón como no lo había hecho hasta el momento -salvo en pasajes del 9º asalto- y dejó la impresión de que si hubiese trabajado así desde el comienzo podía haber cambiado el rumbo de la pelea.

Kotelnik fué astuto hasta el final y, muy valiente también, cambió metralla con las tarjetas bajo el brazo para tratar de cerrar bien el último asalto y concluír con una sólida actuación. El último se lo llevó Maidana, pero no alcanzó.


EL FALLO:

Los jueces fallaron -en orden de lectura oficial- de la siguiente manera:

115-114 Kotelnik
113-115 Maidana
115-113 Kotelnik

Se impuso entonces el campeón tras los doce asaltos y en Fallo Divido.

Mi tarjeta fue -como la del último juez que leyeron- 115-113 para Kotelnik.


A Marcos Maidana se le diluyó entre las manos la chance más esperada.

Días previos al combate soltó una declaración poco feliz al concluír que "-...Kotelnik es un pecho frío..."

Pero en el combate el que demostró tener corazón fué el ucraniano.

Al de Margarita le faltó continuidad, presión, hambre de campeonato...

Se jugó -como ya apuntara en la crónica del combate- demasiado al poder de sus puños y, cuando se topó con una defensa inexpugnable y una mandíbula de granito, no tuvo plan de pelea para llevar adelante el pleito.

Luego del combate y en carta abierta Maidana expresó su pesar y pidió disculpas por su actuación. Pero dijo también cosas como "-...reitero mi sensación de que gané la pelea..." o "-...la próxima vez los jueces no van a poder negarme el triunfo..."

La gente que lo rodea no debería alentar este tipo de declaraciones del Chino. Es un púgil novel de tremendo potencial y debería dedicarse de lleno a lo que mejor hace: boxear.

Confío en su recuperación en tanto se comprometa a trabajar en su esgrima y traslación y deje sus declaraciones a un lado. Con ellas no gana peleas, pero termina por creer que sí...

1 comentarios ¡Comenta ahora!:

VIN dijo...

El Chino no pegó su gran salto de calidad y perdió en el contexto de la crisis del boxeo argentino. Qué lejos aquellos tiempos en que los grandes boxeadores argentinos salían a competir por el título mundial sin "aclimatación" extranjera. Era una época y otra situación de mayor abundancia de valores en cada peso y una organización de respaldo para afrontar compromisos más difíciles que por eso, se afrontaban con una seriedad más profunda. Un boxeador como el Chino, en los 70, hubiera tenido simbiosis con un gran maestro de esos días, que hubiera trabajado desde el primer día en pulir su desarrollo técnico, sus desplazamientos, sus herramientas ofensivas y defensivas y todo con la administración criteriosa de sus recursos. Que pega como una mula, que infunde miedo en los rivales, que despierta la aclamación instantánea del que lo observa... eso no se arruina ni se pierde con el aprendizaje del resto, de lo que no se trae de fábrica. Y el Chino, supuestamente, salió del país con el objetivo de lograr en el roce internacional ese plus de categoría y de técnica que le permitiera ser el 1. Parecía solo una cuestión de tiempo, parecía que los lugares por donde transitaba eran los más adecuados, iba de a poco, los grandes rivales no lo buscaban... Tuvo el tiempo suficiente para ser un boxeador completo, con los recursos básicos para "abrir una puerta" tán accesible como la del campeón A.Kotelnik. No supo, no le encontró la vuelta, no tuvo la receta, no le alcanzó con eso que le alcanzó siempre en nuestro medio, y solo con los recursos de nuestro medio actual, del roce competitivo de cabotaje, quiso dar un salto que parecía fácil, pero se quedó muy corto. Increiblemente. Y casi, casi... no fue su culpa, fue la culpa de nuestro boxeo argentino. Que ya hace rato que no está para grandes cosas.