Pavlik demolió a Rubio

En una pelea de un solo lado, Kelly Pavlik logró superar por KOT9 al mexicano Marco Antonio Rubio defendiendo exitosamente sus títulos WBC y WBO de las 168 libras. La pelea tuvo lugar en el Chevrolet Centre de Youngstown (Ohio), lugar de nacimiento y residencia actual de Pavlik.


Luego de su traspié -sin título en juego y en peso pactado de 170 libras- ante Bernard Hopkins en octubre de 2008, Kelly "The Ghost" Pavlik 34-1 (30ko) volvió a su división para defender sus títulos WBC y WBO ante el mexicano Marco Antonio "Veneno" Rubio 43-4-1 (37ko).

Pavlik salió a darle el gusto a su gente, a tomar control del centro del ring y a hacerse cargo de la ofensiva. Rubio lució frágil en la primera instantánea del combate ante el calvo de Ohio.

Pavlik soltó manos de largo recorrido sin inquietar demasiado a Rubio, pero haciéndolo retroceder. Faltando 54 segundos soltó una buena derecha en recto sobre el rostro del azteca y en los 15 segundos finales lo puso en aprietos con dos manos muy fuertes, una izquierda en gancho primero y una derecha en recto después. Pavlik cerró en gran forma el 1º asalto.

La esquina de Pavlik no paraba de recomendarle que no se pusiera "vago" -estigma que le pesa por su última ante Hopkins y otras- y se prodigara. Y Pavlik, arengado por todo el estadio que coreaba su apellido, avanzó y lanzó haciendo padecer el asalto a Rubio, que retrocedía aguantando a duras penas los volados de izquierda y los rectos de derecha al rostro que lanzó Pavlik, entre algunos cruzados de derecha al cuerpo que hicieron flamear la humanidad del "Veneno".

La diferencia de poder y fortaleza parecía insalvable en favor del local. Rubio se animó un poco más en el 3º y logró meter algunas manos rectas. Pero Pavlik contragolpeó con más fuerza hasta hacerlo retroceder y tomar otra vez el control de las acciones. Rubio comenzó a sufrir el peso de las manos de Pavlik y se lo pudo ver respirando prematuramente por la boca, con evidentes síntomas de cansancio.

El mexicano acudió mas cauteloso al tañido de campana que llamó al 4º asalto, con las manos en alto y con más movilidad que en los 3 anteriores. Pero rápidamente cayó en la línea de fuego de Pavlik y volvió a padecer su artillería. La receta de Pavlik fué sencilla: avanzar y lanzar. Una, dos, tres, cuatro... Todas las manos que pudiera combinar. Sin velocidad ni precisión extraordinarias. Pero con un poder que hizo equiparar aquellas falencias. Y este poder del campeón fué lo que marcó las diferencias y mantuvo siempre a Rubio en inferioridad de condiciones.

Pavlik se hizo gigante en su patio. Enorme. Dominó a voluntad combinando su castigo con manos rectas al rostro y ganchos al cuerpo. Faltando 30 segundos para el final de la 5ª vuelta Rubio, muy cansado, soltó una izquierda casi infantil que abrió el camino para una derecha en recorrido recto de Pavlik que se estrelló en su rostro y lo hizo retroceder hasta una esquina, en la que aguantó el vendaval que desató Pavlik hasta el campanazo.

"The Ghost" pareció tomarse un descanso en el 6º y, tal vez invitando a Rubio al intercambio como para tenerlo mas cerca, presentó un blanco fijo en el centro del ring intercambiando a lo mexicano con el mexicano, que por primera vez se llevó la mejor parte.

Rubio pareció mas animado en su salida al 7º episodio. Pavlik volvió a soltar sus manos como lo había hecho en los primeros asaltos. Pero Rubio avanzó sobre el fuego del local, como si el de Ohio hubiera perdido el vigor. Pavlik se llevó la vuelta pero dando la sensación de que su pólvora estaba perdiendo fuerza.

Rubio, más suelto que en asaltos anteriores, se mostró mas lúcido en el 8º a la hora de cambiar de frente y contragolpear al campeón. De todas formas Pavlik volvió a ser más contundente en sus envíos y, faltando 50 segundos, asestó una derecha larga sobre el rostro de Rubio que lo conmovió. Respondió el mexicano y la pelea se hizo franca. Y otra mano, idéntica a la anterior, volvió a frenar la resucitación parcial del retador.

Al comienzo del 9º las diferencias en las tarjetas eran determinantes. A Rubio sólo le quedaba poner KO al campeón. Pero no había dado muestras en todo lo que iba del combate de contar con las armas necesarias para lograrlo.

Y Pavlik parecía un semicompleto ante un superwelter... Lo sacudía hasta cuando sus guantes se estrellaban en los brazos del mexicano. Concentró por entonces su castigo a los flancos el campeón, como para asegurarse de restarle piernas -lo poco que le quedaba de ellas- a Rubio.

Fue demasiado para el azteca, ya no podía continuar y no salió a disputar el 10º capítulo.

La tarea del campeón podría definirse como de demolición. Lenta y constante. No descolló, pero fué efectivo, contundente.

Tal parece que -y de acuerdo al constante hincapié que hizo su esquina- a este Pavlik, cuando se pone el overol, es muy difícil superarlo.

Está cómodo en las 160 libras. Sobre todo porque goza en esta división de visibles ventajas físicas sobre el resto. Tal parece recupera mucho peso entre el pesaje y la hora de la verdad, y lo hace valer sobre el ring. Cada libra.

No hay en el horizonte más que una unificación ante Arthur Abraham o una defensa ante Paul Williams. Cualquier otra pelea -tal el estado de su división- sería prácticamente de rodaje, sin sobresaltos para Pavlik.


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