Agbeko fué más que Darchinyan

El africano superó claramente al armenio radicado en Australia, sumando una nueva defensa de su corona y frustrando a Darchinyan en su intento por conseguir una tercera faja mundialista en otras tantas divisiones.

En el Bank Atlantic Center de Sunrise, Florida, se enfrentaron el ghanés Joseph Agbeko 26-1 (22ko) con el armenio Vic Darchinyan 32-1-1 (26ko) por la corona IBF de las 118 libras que expuso el africano.

Darchinyan, zurdo, se lanzó -como lo hace habitualmente- rápidamente al ataque pero se encontró con un rival de guardia bien ubicada y una capacidad de contragolpe envidiable.

Si bien quien trepó de división fué Darchinyan, Agbeko lució con menor porte.

El combate se hizo abierto rápidamente, con los dos lanzando mucho y conectando bastante en un duelo de velocidad al que el africano le dió un toque de calidad para llevarse la contabilidad de la apertura.

Darchinyan salió al segundo asalto decidido a proponer un intercambio franco. Y lo logró...

Agbeko no rehuyó al "palo por palo" y absorvió los golpes de Darchinyan, presumiblemente fuertes, con bastante naturalidad. Al armenio en cambio parecían dolerle más las manos del africano, sobre todo el recto de izquierda y el gancho de derecha que lo tuvieron a maltraer. De todas formas, y a pesar de que Agbeko pegó más justo, fué Darchinyan quien -merced a todo el alboroto desplegado en su ofensiva- se prodigó más y consiguió la vuelta.

Agbeko se desconcentró y dejó de lado sus buenos modos para entrar en el juego desordenado que propuso Darchinyan en el tercer capítulo. Sólo su velocidad y puntería en envíos desde la larga distancia -vía jabs de izquierda y rectos de derecha- marcaron la diferencia.

En la cuarta vuelta el africano compuso su línea y mantuvo la calma a la hora de entrar en el remolino que suponía un cuerpo a cuerpo con Darchinyan. Se mantuvo casi todo el asalto conectando golpes generalmente desde la larga o mediana distancia en una labor con poco lucimiento pero de mucha efectividad a la hora de pensar en una pelea de largo aliento.

Darchinyan se concentró en cerrar este y todos los asaltos "para los jueces" pero no le alcanzó y llegó a su esquina con el párpado izquierdo cortado, producto de una izquierda larga del africano.

Con el correr de los minutos el armenio fué luciendo más lento por lo que Agbeko fué pasando lentamente a tomar la ofensiva, anticipando y contragolpeando inteligentemente. Hacia el final del quinto, Darchinyan comenzó a respirar alarmantemente por la boca...

El armenio comenzó el sexto asalto muy estático, con evidentes síntomas de cansancio y jugándose a una izquierda. Pero anunció mucho esa mano, telegrafiándola casi al estilo de "peleador de taberna".

Agbeko se movió a los lados dejando en evidencia lo poco que Darchinyan sabe y conoce a la hora de cortarle el ring para darle caza a un púgil de buena línea.

Terminada la primera mitad, los números -los de mi tarjeta- resultaban favorables al africano por amplio margen: 59-55.

Las diferencias de velocidad se hicieron cada vez más evidentes, notorias. Agbeko bailoteó lanzando desde lejos, con la izquierda baja. Darchinyan, cada vez más jugado a la necesidad de conectar esa izquierda que anunciaba burdamente, respiraba profusamente por boca, sangraba de su ojo izquierdo y arrastraba prácticamente su humanidad por el ring...

Pero de pronto -y faltando muy poco para el final de la vuelta- se produjo una situación confusa en la que un jab de Darchinyan llegó imperfecto y luego un gancho de izquierda prácticamente empujó a la lona al africano. El referee había dispuesto correctamente que no había sido caída sino empujón pero cedió ante las protestas del armenio y su entorno y terminó contando, transformando una vuelta de 10-9 para Agbeko en una de 10-8 para Darchinyan. Estamos hablando de un error que le costó entonces 3 puntos a las matemáticas del africano...

Darchinyan, arengado por sus fanáticos y animado por el giro que supuso había dado el combate por la acción comentada en el asalto anterior, salió más decidido. Pero Agbeko aguantó la ofensiva del armenio a pie firme, contragolpenado exitosamente.

Casi al final de esta octava vuelta Darchinyan conectó un golpe bajo de forma muy clara, pero no recibió descuento de puntos en uno de los pocos asaltos que se llevó para su cuenta.

En la novena vuelta Agbeko controló una vez más el contragolpe, y Darchinyan intentó recuperar el punto en juego para su esquina prodigándose en los últimos veinte segundos. Pero por poco, se la llevó -otra vez- el Campeón.

En el décimo capítulo las capacidades defensivas del armenio hicieron agua y el africano no desaprovechó la ocasión, filtrándole varias derechas que terminaron por comprometer seriamente el ojo derecho de Darchinyan, que ya tenía ambos ojos cortados entonces y también su frente (este último corte producto de un choque accidental de cabezas).

Agbeko tomó un segundo aire en el penúltimo capítulo e hizo gala de velocidad y puntería, combinando generalmente una izquierda al flanco con una derecha recta arriba. O una derecha apuntada al plexo seguida de un gancho de izquierda arriba.

Darchinyan se jugó en cada cruce a meter su izquierda a fondo, sin conseguirlo.

Agbeko comenzó los últimos tres minutos conectando rápidamente con una derecha arriba a Darchinyan.

El armenio se lanzó en forma taurina por momentos intentando la mano que lo consagrara campeón por tercera vez. Pero Agbeko tuvo mejor labor y controló las acciones con solvencia.

La campana final sonó y disparó al africano a una carrera por todo el ring, manos en alto, al tiempo que el armenio se arrastró cansinamente a su esquina. Darchinyan, cortado en ambos ojos, sangrante, respirando por la boca y con los hombros caídos, era la personificación de la derrota...

Mi tarjeta arrojó 116-111 a favor de Joseph Agbeko. Tarjeta que coincidió con el primero de los jueces. Los dos restantes también lo vieron ganar al africano pero por escaso margen de un punto, 114-113.

De todas formas la victoria fué tan inobjetable como clara. Darchinyan sólo ganó el 2º y el 8º asalto, recibiendo el "regalo" del 7º con una caída que no fué tal (y que de no haber contado el árbitro esto hubiera terminado 118-110).

Darchinyan deberá retornar, sin gloria, a las 115 libras para mantenerse en lo alto de este deporte aunque ahora el interrogante es... ¿podrá?

Conocido es el problema del armenio con la balanza y basta como ejemplo su peso para esta pelea: 126 libras (subió 8 libras del día del pesaje al día siguiente, siendo que venía de una división inferior y antes había militado en otra más baja todavía).

Agbeko por su parte se termina de afianzar en la división ganándole a un rival que siempre supone un desafío por lo heterodoxo de su boxeo, capaz de lanzar manos desde los ángulos menos previstos.

Bajo la tutela de Don King, y en una división enriquecida por la llegada del Cochulito Montiel y con campeones de otros organismos de la talla de Hasegawa y Moreno, sólo le resta esperar una pelea importante de unificación que termine de consagrarlo y le asegure bienestar económico para su futuro.