Matthysse: Despojado de todo...

18 NOV 2010 - Prudential Center, EEUU
Zab "Super" Judah vs. Lucas Matthysse
Eliminatoria IBF & WBO 140lbs - 12 asaltos

por Guillermo Ursi (Guille)

En un Prudential Center de New York rebalsado de asistentes, se enfrentó el invicto argentino pegador, Lucas Martín Matthysse 27-0-1 (25ko) –pesó 140 libras exactas- y el ex campeón mundial Zab “Super” Judah 39-6-2 (27ko) –registró en la balanza 139 libras- de Brooklyn, USA, en pelea pactada a doce asaltos por un puesto de preponderancia en pos del título mundial de la FIB en las 140 libras ante Kaizer Mabuza.

Con guardias invertidas –Judah es zurdo- se plantaron en el centro del ring a intercambiar los primeros jabs. El argentino es más alto y tiene mayor alcance. Por el lado de Zab se notó una diferencia de velocidad a su favor que no acompañó con potencia en sus envíos. Sólo se limitó a trabajar con un jab rápido, en repetición, pero sin hacer daño.

Fue el primer combate de Lucas como estelar en una cartelera de HBO y eso se notó desde el primer campanazo. Más contenido, estudió bien sus envíos y los movimientos de Judah, sin apresurarse y tratando de empezar a quemar abajo. Los primeros tres minutos no fueron buenos para el argentino. Se vio desbordado por la velocidad del ex campeón mundial Welter Jr. y Welter. No supo cómo entrar en corto, golpear y salir sin ser tocado por las manos de Judah.

Los primeros cruces se dieron en el segundo round, momentos después de escucharse los primeros silbidos de parte de un público que pareció tener poca paciencia para con su boxeador, Zab Judah. Lucas siguió contenido pero de a poco comenzó a soltarse sin hacer un gran trabajo. Por el lado del ex campeón mundial, sus golpes en ningún momento parecieron hacer daño. Sin acciones claras de ningún lado, los dos primeros rounds se los llevó Zab a base de buenos movimientos defensivos y de un jab veloz y punzante.

Desde el tercer round, Lucas salió distinto y la historia comenzó a revertirse. Si bien recibió una advertencia por un golpe bajo, colocó buenas manos arriba combinando a las partes blandas. La derecha en punta a la boca del estómago fue una constante hasta el final de la pelea.

Dio vuelta las tarjetas ganando tres rounds seguidos. Ejerció el dominio de la pelea, sin mucha claridad pero con mayor convicción. Intentó brindarse por el espectáculo, golpeando arriba y abajo con mucha ambición. Zab era sólo su jab y velocidad, sin claridad y sin ganas de buscar la victoria. La estrategia de Lucas resultó excelente, los golpes en la boca del estómago comenzaron a cansar a Judah. Mermó la velocidad en sus movimientos y lo obligó a pararse a pelear en la media. El ímpetu por golpear abajo llevó al argentino a que lo adviertan en varias oportunidades. Ello no influyó para nada en su concentración, siguió su plan de pelea, paciente y esperando el momento indicado para colocar sus manos más potentes arriba.

En el séptimo y octavo round, Lucas pareció tomarse un descanso, se vieron allí las mejores manos lanzadas en uppers de izquierda de Zab que nunca pusieron en peligro la vertical del argentino.

Desde el noveno, advertido por su esquina, Lucas salió a quemar todo. Lo fue a buscar con mucho amor propio, dejando en cada golpe su alma, hecho que se evidenció al finalizar el round. El argentino se sacó el bucal antes de llegar a su esquina en señal de cansancio y con un gesto de impotencia ante las constantes huídas de Zab.

El décimo round guardó lo mejor de la pelea. Lucas lo persiguió sin cubrirse, retándolo a lanzar y a jugársela a recibir una contra, que recibió, pero que asimiló perfectamente. Tanto fue el ímpetu que puso en tirar a Zab que finalmente lo consiguió. Una derecha imperfecta impactó en la cabeza de Zab. Pareció ser el final. Se levantó cansado, con las piernas blandas y algo confundido. Fue el único momento en que Zab se la jugó al cruce. En los intercambios siempre salió mejor parado Lucas pero no pudo conectar la mano que definiera el pleito. A esa altura, peleó con el corazón y con el amor propio que tiene haciendo a un lado la técnica la elegancia que tiene en sus lanzamientos. Los últimos dos rounds fueron un trámite para Lucas al colocar mayor cantidad de golpes que no fueron claros porque Judah se dedicó a correr y nunca le permitió al argentino plantarse a lanzar sus manos con mayor comodidad.

Luego de doce rounds llegaron las tarjetas, que le dieron una victoria increíble e inmerecida al americano.

Dos jueces vieron vencedor a Judah 114-113 mientras que un tercero marcó la misma puntuación a favor de Matthysse. Mi tarjeta marcó vencedor a Matthysse por 116-111.

Cierto es que no fue una diferencia abismal en favor del argentino. Pero fue él quien buscó, quien colocó las mejores manos –no por dureza, sino por cantidad- el que se la jugó en todo momento, el que intentó brindar espectáculo. Las palabras pronunciadas sobre el final por el perdedor emocionan a cualquier fanático de boxeo. Casi al borde del llanto, sin poder hablar, pidió perdón por no haber obtenido el resultado que fue a buscar y que mereció obtener. Sin embargo, los que tienen que pedir perdón son los jueces que lo vieron perder. Hizo todo por ganar. No fue su mejor noche, pero lo intentó. Dejó una buena imagen y todavía puede dejar una mejor.

Tiene un futuro impresionante. Matthysse entregó todo frente a un boxeador que se midió ante Floyd Mayweather, Miguel Cotto, Kostya Tszyu, Junior Witter, Joshua Clottey, Carlos Baldomir, Cory Spinks y tantos otros, y le ganó. Dejó una mejor imagen de lo que muchos pensaron. Debe sentir la satisfacción por el deber cumplido. Le negaron la victoria y acabaron con su invicto. Pero ningún juez ni rival podrán negar el enorme talento que tiene. Si lo aprovecha, no tengan dudas que será uno de los más grandes campeones mundiales en las 140 libras que haya dado el boxeo argentino. A pesar de la "derrota", me animo a decir que el tiempo le va a otorgar un lugar de privilegio en el boxeo.

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1 comentarios ¡Comenta ahora!:

Rapote dijo...

¡Salud Guillermo!

Excelente crónica amigo.

Mi tarjeta, más conservadora, arrojó 114-113 para Matthysse (coincidentemente con la única que lo vió vencedor).

Otorgué al de Junín los asaltos 3-6-9-10-11-12 (el 10º por 2pts)

Y al norteamericano los asaltos 1-2-4-7-8

El boxeo es un deporte de apreciación y esta pelea fue muy complicada de contabilizar.

Los asaltos 4, 6 y 7 pudieron ser para cualquiera de los dos. Allí puede estar la clave de la balanza inclinada a uno u otro lado...

En otro orden de cosas resulta muy complicado seguir la pelea por televisión y abstraerse de los dichos de los encargados de relatos y comentarios que, a veces y como en este caso, ven la pelea "de un solo lado".

No podemos dejar de lado tampoco el tema de la localía. Y si bien entendemos que no debería ser un factor, lo es...

No nos olvidemos del reciente Maidana vs. Corley por ejemplo...

O mejor aún, recordemos el ejemplo de Sergio Martínez -nuestro mejor campeón, en mi opinión- en sus últimas tres peleas en suelo norteamericano...

Siendo él Campeón WBC de las 154 libras tuvo que soportar el despojo de un ominoso "Empate" ante el boricua Kermit Cintron a pesar de haberle propinado una verdadera paliza, con caída incluída...

En su próxima pelea -ante Paul Williams- apenas recibió una tarjeta empatada entre otras dos que lo decretaron perdedor, una por 115-113 y una extravagante y vegonzante por 119-110.

Luego vino Pavlik... Y Martínez entendió que había sólo dos formas de ganar. Una, por la vía rápida. Otra, ganando TODOS los asaltos. Prodigándose de campana a campana...

Lo de Lucas fue encomiable. Pero le faltó. Sí, para ganar afuera le faltó.

Hizo una pelea como para ganar en el Luna Park, no en New York y ante un local...

En los últimos cuatro asaltos hizo lo que debió hacer en toda la pelea.

Repito mi tarjeta: 114-113 para él, para Lucas Matthysse.

Pero repito también mi concepto: No alcanza un punto para ganar afuera. A veces no alcanzan dos. Ni tres...

De la misma manera que nos pondríamos furiosos si por un puntito viene un gringo a llevarse una victoria en estas pampas, debemos poner los pies sobre la tierra y saber que no es suficiente.

No debería ser así, ojalá y no lo fuera. Pero bueno...

El propio Judah reconoció en declaraciones posteriores -en actitud que sorprende gratamente- que esta pelea la ganó porque se realizó allí, que en Argentina la perdía...

Matthysse me dejó con la sensación de que pudo haber peleado todos los asaltos tal y como peleó los últimos cuatro. Le sobraban argumentos, técnicos y físicos.

No me quedan tampoco dudas de que esta "derrota" (que no fue tal) le servirá de experiencia para un futuro que entiendo (merced a la gran imagen que dejó en EEUU) no será muy lejano.

¡Salud!
Manuel Blanco (Rapote)
http://www.KO12.com.ar