Donaire pulverizó a Sydorenko

04 DIC 2010 – Honda Center, EEUU
Nonito Donaire vs. Volodymyr Sydorenko
118lbs – 12 asaltos

por Vicente Clemente (VIN)

Como otro grato regalo de fiestas, para sumarse a la copiosa lista de los buenos recuerdos pugilísticos que se acuñaron en este año 2010, llegó y de parabienes, la esperada presentación de Nonito Donaire Jr., El flash filipino (24-16-1-0), en la divisional Gallo (batamweight : 118 lbs/54kgs) y por el título Continental Americano del CMB (WBC) categoría Gallo vacante.

Lo que venía promocionándose como El (temible) desembarco del asiático en suelo de la más histórica de las categorías menores y que se presumía como una de las ofertas más atrayentes que le quedaban a la canasta anual, vino a confirmar todas las emociones que prometía y a estar la altura del calibre de apuesta plen, que jugaban en el Team D.

El “numero” se acomodó como preliminar a la cartelera central de la pelea de Humberto Soto vs Umberto Antillón del pasado 4 de diciembre (ver columna de KO12) y el escenario elegido, fue uno de los mejores recintos polideportivos del planeta, el Honda Center, más conocido como Arrowhead Pond (costo de construcción U$D123 millones en 1992, del que Honda pagó U$D60 millones por la concesión de 15 años, y que es propiedad de la ciudad de Anaheim-Orange-Ca. Tiene un diseño alucinante y una capacidad para alojar 18.900 almas sentadas con escenarios centrales como los del boxeo. Con 4.500 plazas de estacionamientos para vehículos, suites, clubes privados, lujo y confort con más de 18.000 M2 de paredes de mármol.)

Del otro lado de las expectativas, se encontraba el ucraniano de Kiev Volodymir Sydorenko (21-7-2-2), una de las estrellas de mayor relieve y reputación que pueblan el firmamento de la categoría Bantam. Alguien que ostentó entre 2005 y 2008 el cetro de campeón mundial por la AMB (WBA) y que, establecido en la ciudad alemana de Hamburgo, ejerció un sólido reinado, no obstante que jamás abandonara los confines del territorio europeo. Es verdad que ahora, a los 34 años, Sydorenko podría estar algo alejado de su mejor esplendor, pero igual continúa mostrando una figura atlética compacta y robusta, creíble para oficiar de medida entre las pretensiones expansionistas del magnífico crédito de las Filipinas.

Sydorenko, nunca tuvo gran pegada para su peso, pero tiene un haber notable en el record de sus peleas amateurs: 290 triunfos y 20 derrotas durante 13 años. Fue bronce olímpico de peso mosca en Sydney 2000, venciendo entonces nada menos que a nuestro Omar Narváez y al mexicano Daniel Ponce de León, medalla dorada de los juegos europeos de 1998 y 2000 y medalla de plata en el mundial amateur de 2001. Entró tardíamente al profesionalismo, a la edad de 25, pero de los 207 rounds de su carrera PRO 103 han sido como campeón del mundo.

El objetivo de Donaire al medirse rápidamente con un boxeador de fuste en las 118L, era tomar el impulso adecuado antes de pasar al desafío mayor de su carrera: ir por toda la torta retando al campeón actual de la OMB (WBO) y CMB (WBC), el mexicano de Los Mochis, Fernando “KO-chulito” Montiel, compromiso pactado para el próximo 19 de febrero de 2011.

Lo de Sydorenko, al aceptar este, su primer pleito en los EEUU, ante un hombre del probado calibre internacional y la afamada velocidad de manos de Donaire, era volver por sus antiguos fueros de la AMB(WBA), en forma de título interino mundial y del vacante título Continental Americano del CMB (WBC) puesto en juego.

El combate:

Conviene señalar las principales características de las nuevas reglas unificadas en el estado de California: Sistema de puntaje de 10 pt/round, sin regla de conteo de 8 segs de protección, ni nocaut a la tercera caída, no salva la campana, solo el referee puede parar el combate y en caso de lesiones accidentales se tomarán las tarjetas si se cumplió el cuarto asalto, de otra forma se declara S/D.

Round 1: El primer minuto transcurre con un insistente jab derecho de Donaire tratando de apartar al ucraniano de su previsible acercamiento para golpear al cuerpo. Sydorenko avanza lentamente y cubriendo el rostro con ambas manos, encogiendo a cada paso las piernas para no dar un blanco fijo con la cabeza a la conocida rapidez de manos del isleño. Sydorenko alcanza una sola vez a los flancos y Donaire empieza a encontrar la distancia justa para descargar golpes largos que buscan colarse por sobre la guardia del rival. El avance, un tanto rígido y con poca sorpresa de parte del Kiev, invita al filipino a jugar tempranamente la mejor carta de su repertorio. Apenas a 1:15 de pelea aparece en escena el mejor gancho de izquierda del planeta. El destello revienta sobre la sien derecha de Vladimir, cuyas piernas quedan instantáneamente en estado de flaccidez amenazando su verticalidad. Solo atina a cubrirse lo mejor que puede su cabeza y a soportar el vendaval. Donaire sin forzar mucho la marcha ni abandonar la distancia, procede a martirizarlo con repetidas manos cruzadas y swings a la zona alta. Sydorenko campea el temporal con valentía y casi por instinto apura lo más que puede su avance para filtrar alguna esporádica derecha al cuerpo. Las marcas del castigo enrojecen todo su rostro y para peor, advierte que la ventaja de velocidad en las manos de Donaire, torna cualquier intento táctico en imposible. Marra, pasa de largo, queda desairado y mientras tanto los golpes potentes de Nonito llueven sobre su cabeza. A 0:10 del final de la vuelta un combo de uppercut y lowercut del filipino lo desparrama en el suelo. Está casi nocaut pero el final del primer asalto llega en su ayuda.

10 x 8 para Donaire

Round 2: Ni Kirill Shevchenko en la esquina del ucraniano, ni el médico, toman nota de la manifiesta y peligrosa disparidad vista en el primer round. Un Sydorenko, ya transformado, sin saberlo, en carne de cañón sale a reiterar el guión táctico del round previo: manos bien arriba, intento de avance para buscar los planos bajos como única receta para minar la abrumadora superioridad cinética de Nonito. Compubox indica: 25 de 39 (64% efectividad) de golpes potente de Donaire y 3 de 18 (17%) de Sydorenko. No hay pelea, pero si se develan algunos fabulosos movimiento técnicos de suma ortodoxia por parte del filipino. El uso de jabs es un juego de castigo al punching ball, donde Donaire maneja el timming del avance del rival para que este entre justo en el cénit de distancia donde puede ser interceptado con la mayor violencia. Sydorenko cáe en el juego de creer que Donaire “corretea” el ring, pero Nonito aceita un movimiento mecánico que ha de darle frutos en seguida. Con calma, Donaire tiene esquive y salida rápida para no permitir los saltos y zarpazos que el ucraniano emplea como recurso desesperado. Donaire, que gira continuamente hacia su zurda y espera la ocasión, pone distancia con sus pies o con picantes directos que hacen estrago. Hay sangre en la cara del de Kiev. Quizás por escasa visual a escasos 0:08 de la campana Donaire acierta otro mazazo que deja obnubilado a su rival. Lo salva otra vez el tiempo.

10 x 9 para Donaire – Ttl: 20 x 17 Donaire

Round 3: Paradójicamente y de acuerdo a las reglas, la única chance real de Sydorenko dependería de un choque accidental de cabezas. Su cabeza está tan dañada que una lesión accidental no podría advertirse. Al comenzar el tercero, Nonito sale a hacer valer todas sus ventajas: los 8 centímetros de altura, el alcance de brazos, la velocidad de manos, piernas y también, para el ojo avisor, su mayor aptitud técnica. Es un completo dominio, al que Sydorenko no puede oponer más que vano empeño y el sacrificio crudo de recibir 2 o 3 golpes potentes para lanzar solo uno. Nonito golpea a voluntad pero seguramente preferiría acabar todo con una mano de nocaut antes que seguir dañando el rostro del contrincante. Por eso no apura nada y casi que baja un cambio para aplicar lo que es su remate favorito: El fabuloso gancho de zurda de su marca registrada. Según se aprecia en la repetición de cámara lenta a los 2:01 de esta vuelta, es una secuencia similar al famoso remate del quinto round contra Vic Darchinyan en 2007. Es pura sincronización y rapidez de su mano izquierda. Es un golpe de gimnasio, de automatización y práctica, porque lo hace de memoria. Primero advierte que el rival avanza y está por lanzar el zarpazo de frente. Marca entonces con el jab para tomar referencia de la ubicación y velocidad de avance del rival. Después afirma la pierna, regresa la mano izquierda para preparar el gancho, corre la cara para atrás para no recibir de lleno el golpe que viene y tira el latigazo cuando la pierna adelantada y el cuerpo del rival vienen en el aire. La velocidad que toma ese gancho es increíble, es tanta la diferencia de rapidez que pareciera que la cámara lenta solo agarra los movimientos del ucraniano. Hombre al piso, pero no KO. Nada hace prever que Donaire busque el nocaut por otro camino que aplicar ese soberbio golpe automatizado. A 0:03 del final, ese mismo golpe de nocaut falla por milímetros.

10 x 8 para Donaire – Ttl. 30 x 25 Donaire.

Round 4: El drama y el sinsentido continúan otro round más. La cara entumecida, lastimada y enrojecida del ex campeón gallo es el reflejo desolador del absurdo contrapunto. Sydorenko está abatido delante de un rival encendido que tiene un ratio de 6 nocauts entre los rounds tercero y sexto. Hasta esa causal estadística pone al de Kiev en el medio del campo de tiro. Donaire decide simplificar sus golpes potentes y sólo arroja uppercuts y ganchos. Uno tras otro van aterrizando sobre el rostro de Sydorenko. A mitad de camino de esta vuelta conecta su último gancho de zurda explosivo, seguido por un inesperado directo a la nariz del ucraniano. El poder destructivo de la combinación, a los 1:48 cerró con KO4 la desigual contiendo, dejando una tétrica, sangrienta y espeluznante visión de lo que era una victoria consumada ya desde el primer capítulo.

Nonito respetó sin dudas los pergaminos de su contendiente, pero la abismal superioridad motríz en sus manos, piernas y automatismo general no dejó espacio para ninguna contraparte estratégica. Nada pudo hacer Volodymir Sydorenko. El factor sorpresa que a la postre resultó decisivo, estuvo siempre monopolizado por el ganador.

El cruce entre la rapidez de Nonito Donaire Jr. y la potente pegada de Fernando Montiel, se convierte en una inevitable incógnita a dirimir en febrero de 2011. Promete ser un choque dramático de estilos que podría alcanzar ribetes legendarios y apuntalar el mejor comienzo imaginable para la nueva temporada.

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